La autora recrea en esta novela el día a día de la guerra a través de diez mujeres, unas reales, otras imaginarias, que representan a todas las clases sociales y que, al grito de “Vencer o morir”, fueron capaces de tomar las armas y hasta disparar cañones. Agustina de Aragón, conocida como la artillera, junto a la condesa de Bureta, Manuela Sancho, Casta Álvarez, María Lostal, María Agustín y la madre Rafols sobrevivieron en la ciudad de Zaragoza en la que el cronista Casamayor escribió que los atacantes “más parecían nerones que franceses”.
