El autor se ubica en su casa del Pirineo aragonés y dedica un año sabático a ordenar sus recuerdos y vivencias en ese marco incomparable. Hay reminiscencias mitológicas y también un recuerdo a la filosofía hippy de los años 70 que pervive en formas de vida activa por aquellas latitudes. Nos traslada con su delicada pluma por los pueblos cercanos que recorre a pie y también a París, Roma, Moscú, Jerusalén, Nueva York, Atenas o la isla de Bali.
