Sólo unos pocos son capaces de hacer historia; el resto de la humanidad la padece. Los hijos de la niebla se debaten a lo largo del siglo XX aragonés entre el sentimiento y el deber, el amor y el odio, la amistad y el rencor. Muchos de los hechos narrados son reales, recogidos a lo largo y ancho del Pirineo aragonés, hablando con las gentes de rincones apartados, donde la historia desea permanecer viva a pesar del progreso.
