Mainer traza la historia intelectual y la génesis estética del fascismo como proyecto cultural, inseparable de la modernidad y de los designios de la izquierda radical con la que compitió. Subraya la continuidad, antes que la ruptura, que articula los tres decenios que van de 1930 a 1960. Compone una caracterización precisa y plural del proyecto de nacionalización cultural en iniciativas como La Gaceta Literaria, y se detiene, entre otros asuntos, en las novelas sobre la guerra civil escritas durante el conflicto mismo, en la literatura del primer franquismo sobre la segunda guerra mundial o en la significación, como emblema de un tiempo y de un tipo de público, de la obra de José María Gironella.
