A finales del siglo XX surge con fuerza en nuestro país un tipo de museos dedicados a la sociedad rural tradicional, ya en franco retroceso. La proliferación de estos pequeños museos locales es analizada por expertos de varias disciplinas desde paradigmas opuestos. Este libro se detiene en los procesos de institucionalización de siete pequeños museos locales del Pirineo aragonés. Se hace un recorrido teórico por nociones como pueblo, gente y multitud. También se presentan diferentes teorías sobre la cultura popular. La segunda parte es un estudio de campo que permite aventurar cuáles son los factores que avivan la musealización de la vida cotidiana desde nuevas significaciones.
