Este joven autor portugués reúne en este libro un puñado de relatos y una novela corta, El nailon de mi aldea, con un denominador común: los encuentros, inesperados o no, de personajes asolados por su propia soledad, que arrastran al lector por un torbellino de sentimientos encontrados. El campo y la ciudad se cruzan en este conjunto de historias breves que nos hablan del amor y de la incomprensión, pero siempre desde un lenguaje nuevo que mezcla emoción y humor, nostalgia y afectos.
