En su dedicatoria, el autor lo dice, “A mis padres, que me enseñaron los colores (y para Jorge Álvaro, Alfredo Saldaña y Pedro Moreno que me ayudaron a decirlos”). Este libro, que representa el número 57 de la colección La Gruta de las Palabras, hace un recorrido por los colores, en forma de poesía sencilla, directa y llena de vida, donde el autor desgrana sus recuerdos y experiencias por medio de las sensaciones cromáticas.
