En la década de los años setenta del siglo XX, la mayoría de los países latinoamericanos vivían bajo fuertes dictaduras o en democracias controladas. El clero joven se siente ilusionado y con las esperanzas puestas en el Concilio Vaticano II. Es en esta época cuando el sacerdote aragonés Domingo Laín junto con Maule Pérez (Alfamén) y José Antonio Jiménez (Ariño), se trasladan a Colombia. Tras ejercer su ministerio son expulsados por revolucionarios. Regresan clandestinamente y deciden ingresar en la guerrilla siguiendo los pasos que otro sacerdote colombiano, Camilo Torres, había iniciado antes muriendo en el intento de liberar a su patria de la explotación y el sufrimiento.
