En mayo de 1986, el niño Francis Bok es tomado, como otros muchos niños, como esclavo por familias de beduinos baggaras, siguiendo de ese modo una vieja y abyecta tradición que viene perpetuándose desde hace varios siglos y hasta hoy, en Sudán. Durante diez años, Bok vivió en una miserable cabaña, junto a las cabras y el ganado, alimentándose de sobras; fue forzado a trabajar como pastor a cambio de su vida, permanentemente amenazada. Tras varios intentos fallidos de huida, el joven logra escapar y llegar hasta Norteamérica, donde su testimonio conmovió a millones de ciudadanos. Hoy en día se ha convertido en un destacado activista de una organización de lucha contra la esclavitud.
