La mansión familiar de los Rovester surge de nuevo, un verano más, ante los ojos de Isbel Rovester. Es un verano como cualquier otro, aunque para Isabel significará el descubrimiento inconsciente de la atracción hacia su primo Daniel. La mezcla de nuevos y viejos sentimientos se desarrollan soñadores en su mente adolescente. Este es el inicio de una trama en la que se mezclan, además, muertes, desconcierto, inseguridad… sobre todo mentiras, mentiras que todos los personajes guardan en su interior escondidas bajo grandes dosis de perversidad.
