El río Gállego nace en el Portalet, junto a las cumbres fronterizas, y se abre paso entre elevadas montañas y escarpadas sierras dando vida al valle de Tena. Tras la fecunda ribera de Biescas y la ciudad de Sabiñánigo, el río atraviesa territorios y relieves prepirenaicos en los que la despoblación ha dejado una profunda huella en sus paisajes. El Serrablo y la Guarguera aportan los últimos caudales al Gállego, nombre propio de toda una comarca. Entre medias, un catálogo de espacios naturales que comprenden la alta y media montaña.
