Hija y nieta de inmigrantes llegados de Argentina, Erminda Borgheti da cuenta de lo que ha sido su existencia. La infancia y una adolescencia plena de ensoñaciones, de ansias de amar y de verdades, que el tiempo, el conocimiento, y la prudencia revelarán falsas, preceden a una tan anhelada como desdichada juventud. Desea ser feliz. Cree, ante todo, en el amor, si bien no es capaz de manejar su propio destino. Sumergida en la corriente de la fatalidad, vivirá acontecimientos que precipitarán, de modo inexorable, un final que presiente trágico.