“Narciso en Sodoma es un libro honesto, y lo es porque impregna de honestidad todo cuanto toca… Desgaja el poeta sus capas hasta llegar a las profundidades con la precisión de un cirujano, sin que le tiemble el pulso, sin alterar la cadencia delicadamente elegida, y nos convierte a sus lectores en los espectadores del teatro del mundo, de la ciudad denominada Sodoma, de la vida, de su propia vida, y se desarma ante nosotros (para nosotros) y nos muestra los detalles más valientes y más tiernos de Narciso, no sé si el más bello, aunque sí el más entregado a la belleza” (Ignacio Escuín Borao).
