El undécimo libro de la colección Yalliq permite descubrir ese territorio desconocido y olvidado de la Baja Guarguera. Con la excusa de la recuperación de la toponimia, se invita a los lectores a adentrarse en esas duras sierras, memoria viva de un tiempo que casi marchó, suavizado por esas bellas palabras que giran alrededor de la lengua aragonesa y que, además, sirven de guía por esos lugares donde la soledad y la esperanza tienen nombre del país.
