Carmen Bandrés se introduce de nuevo en el relato breve, donde se mueve con gran naturalidad y lanza un guiño cómplice al lector para desvelar las claves de un jeroglífico humano, entrelazado de realidad y fantasía. Los personajes de La voz queda de la gente del barrio nos relatan sus vacilaciones, sus incertidumbres, sus preguntas sin respuesta, etc. Los acontecimientos se suceden vertiginosamente en una puesta en escena magnífica, plena de luz. Es una ventana abierta al mundo, que nos permite colarnos dentro de nosotros mismos para indagar nuestros por qués. Carmen Bandrés nos seduce, una vez más, con una colección de magníficos relatos, trazados con tanto vigor como ternura, en los que el hilo conductor es siempre la profunda humanidad que embarga a los protagonistas.
