Este libro explora un tema prácticamente desconocido en la historia medieval aragonesa: las características de la sociedad en el período más oscuro de su trayectoria, ese que llamamos en ocasiones «visigodo», entre la caída del Imperio romano y la formación de Al-Andalus. Para ello, los autores recurren a la arqueología, que les permite examinar algunos yacimientos de la comarca del Bajo Martín, alrededor de Híjar, y constatar cómo cambian las viejas estructuras romanas, con el abandono de las grandes «villas» de recreo de la aristocracia imperial, y la multiplicación de pequeños asentamientos campesinos, ligados directamente a las zonas de cultivo y manteniendo en las partes altas las necrópolis de tumbas excavadas en la roca, tutelando y mostrando los derechos de esos reducidos pero activos grupos campesinos. Se trata, por tanto, de una mirada diferente a una sociedad para la que los documentos escritos son ínfimos, pero que no por ello careció de historia, una historia, ciertamente, peculiar.
