Museo Diocesano Barbastro-Monzón

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Museo Diocesano Barbastro, ábside de Villamana. Foto: Archivo fotográfico del Museo Diocesano Barbastro-Monzón

Contacto

Plaza Palacio, 1. 22300 Barbastro (Huesca)

974 315 581

Martes a Viernes de 9 a 17. Sábados de 10 a 13 y 16 a 19. Lunes Cerrado

info@museodiocesano.es

Acceso

Accesibilidad:

El museo es accesible a personas con discapacidad física, auditiva, visual y orgánica

El museo

El Museo Diocesano Barbastro-Monzón, nació para preservar los objetos religiosos de la Diócesis del peligro de su destrucción y desaparición. Su formación inicial se remonta a los años posteriores a la Guerra Civil, aunque existen indicios anteriores en dependencias de la Catedral y del Palacio Episcopal, que en determinados momentos asumieron la función de almacén de objetos de interés histórico, artístico y litúrgico.

El Museo protege, conserva y difunde el patrimonio diocesano. A través de sus tres plantas se puede hacer un recorrido por los últimos 1000 años del arte occidental representados en los grandes estilos de la Historia del Arte: Románico, Gótico, Renacimiento y Barroco.

 

El edificio

En 1967, desde la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura se realizan las primeras labores de consolidación y habilitación de distintas salas de la Catedral y del Palacio Episcopal para exhibir las colecciones que ya se habían incrementado notablemente. Oficialmente se inaugura el 30 de Mayo de 1978.

El Palacio Episcopal, espacio que alberga este Museo, es un edificio de finales del siglo XVI, construido siguiendo el modelo de la casa señorial aragonesa de la época. El edificio sufrió una reforma importante en el siglo XIX (1896) en la que se eliminó casi la totalidad de la construcción original, conservando las fachadas y otros elementos del interior, como los tres artesonados de la construcción primitiva y una capilla barroca.

Este edificio fue remodelado con el fin expreso de albergar esta colección de arte diocesano, conservando su identidad histórica y monumental compatibilizándola con en el desempeño de sus nuevas funciones. En el año 1999 se iniciaron los trabajos de remodelación del Palacio Episcopal y el museo fue inaugurado en 2010.

El edificio está planteado en cinco niveles con una utilización polivalente, destinando la mitad de su superficie al uso de museo. La otra mitad está destinada al resto de los servicios, tanto diocesanos como municipales.

En sus 900 m2 expositivos, el museo presenta al público valiosos ejemplos de imaginería religiosa en esculturas y pinturas que van desde el primitivismo del románico pirenaico hasta la sofisticación del barroco, mostrando la expresión de un sentimiento religioso local. El espacio del museo se encuentra distribuido en tres niveles articulados verticalmente a través de un gran espacio central ubicado en el lugar donde se encontraba el antiguo patio del palacio. Está cubierto por un gran lucernario que constituye la entrada principal de luz natural del edificio.

La planta baja funciona como zona de recepción y distribución a las distintas áreas del museo. Ahí encontramos el hall de acceso, la sala de exposiciones temporales y un auditorio.

La planta primera y bajo cubierta están destinadas a albergar la exposición permanente del museo. En ambos niveles las salas de exposición se disponen alrededor del espacio central antes mencionado. De esta manera en cada planta encontramos una galería principal, estrecha y alta, en forma de «L» que recorre la fachada norte y oeste del edificio y otras salas menores que complementan dichas salas. Dos de las salas menores ubicadas en planta primera tienen un carácter más independiente ya que se encuentran separadas de la circulación natural que se genera entre los espacios mayores.

En las zonas interiores, el proyecto arquitectónico plantea espacios neutros que resalten las piezas a exponer, utilizando acabados de madera en los suelos, paredes blancas desprovistas de ornamentos arquitectónicos que condicionen la colocación de las piezas, a excepción de los elementos históricos restituidos.

Colecciones

La exposición permanente está distribuida en las siguientes áreas temáticas:

La expansión del cristianismo
Entre los siglos X y XII, el cristianismo afianza un proceso de expansión territorial, en un progresivo desplazamiento de la frontera musulmana hacia el sur, que trajo consigo la fundación de nuevas iglesias.

Primera expresión de la imagen sagrada
En los primeros siglos de cristianización, la representación de imágenes desempeñó un importante papel como vehículo de evangelización y transmisión de la fe.

La devoción popular en la Baja Edad Media
En el contexto rural de la mitad norte de la diócesis, la imagen sagrada manifiesta tendencia hacia una expresión más humanizada, fruto de un sentimiento de religiosidad popular que caracterizó la Baja Edad Media.

Un taller de pintura gótica
En torno al siglo XV se desarrollan los talleres de producción de tablas pintadas, vinculados a núcleos de población notables, como indicativo de su creciente desarrollo y de su importancia como ejes de la vida
económica y cultural de la zona.

La indumentaria religiosa
Durante la Baja Edad Media y principio de la Edad Moderna, la producción de ornamentos para la liturgia experimenta una progresiva sofisticación técnica y estética caracterizada por el enriquecimiento de
los materiales y una abundante decoración.

La abundancia de imágenes religiosas
El final de la Edad Media asiste a un incremento en la producción de imágenes religiosas en las que predomina la representación de santos, ángeles y otros protagonistas de la doctrina católica.

La imagen religiosa en el siglo XVI
En el tránsito al siglo XVI la Iglesia determina la conveniencia de unas determinadas características para la imagen sagrada, basadas en la corrección estética y formal de la representación.

El esplendor al servicio de la liturgia
Durante el siglo XVI, la comarca de Barbastro y su capital conocieron un período de esplendor artístico con la construcción de la catedral, finalizada en 1533, y la creación del obispado en 1571.

Las directrices emanadas de la Iglesia
En el marco ideológico del barroco, la diócesis reafirma su personalidad cristiana favoreciendo la implantación de las directrices acordadas en el Concilio de Trento. Celebrado en períodos discontinuos entre 1545 y 1563, el Concilio de Trento supone el refuerzo de las concepciones morales y religiosas de la iglesia frente al movimiento iconoclasta del protestantismo.

Las parroquias de la diócesis
Como consecuencia de la creación del obispado de Barbastro en su segunda etapa,
a partir de 1571, asistimos a la reestructuración de la red parroquial de la diócesis con la construcción de nuevas iglesias y la reforma de otras ya existentes.

La Iglesia Rural
En la diócesis existen un gran número de iglesias de reducido tamaño que, distribuidas por el conjunto del territorio, evidencian una intensa actividad cristiana en el mundo rural.

La Iglesia Colegial
La iglesia colegial ocupa un lugar intermedio dentro de la jerarquía de los templos cristianos, desempeñando funciones comunes a las parroquiales y a las catedralicias, sin llegar a cubrir las competencias finales de estas últimas.

La Catedral
Las catedrales son importantes edificios religiosos donde se ubica la cátedra o sede desde la cual el obispo ejerce su función de maestro de la fe y pastor espiritual de una diócesis.

Bienes de las parroquias del Aragón Oriental

Desde marzo de 2021, el Museo Diocesano Barbastro-Monzón custodia los 111 bienes eclesiásticos, de 43 parroquias orientales de Aragón, retornados desde Lérida tras más de 25 años de litigios.

Destacan obras como los frontales de Sant Hilari de Buira y de San Vicente Treserra, la Virgen María con el Niño de Zaidín, varias piezas de Roda de Isábena, el retablo de Santaliestra, el cuenco de Benavente, o los retablos de Binaced y de Algayóm. La colección se compone además de notables piezas de orfebrería y metalistería, pinturas, esculturas, muebles, libros e indumentaria litúrgica.

Recursos didácticos

Consultar la oferta de talleres didácticos en https://museodiocesano.es/talleres-didacticos/

El museo

El Museo Diocesano Barbastro-Monzón, nació para preservar los objetos religiosos de la Diócesis del peligro de su destrucción y desaparición. Su formación inicial se remonta a los años posteriores a la Guerra Civil, aunque existen indicios anteriores en dependencias de la Catedral y del Palacio Episcopal, que en determinados momentos asumieron la función de almacén de objetos de interés histórico, artístico y litúrgico.

El Museo protege, conserva y difunde el patrimonio diocesano. A través de sus tres plantas se puede hacer un recorrido por los últimos 1000 años del arte occidental representados en los grandes estilos de la Historia del Arte: Románico, Gótico, Renacimiento y Barroco.

 

El edificio

En 1967, desde la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura se realizan las primeras labores de consolidación y habilitación de distintas salas de la Catedral y del Palacio Episcopal para exhibir las colecciones que ya se habían incrementado notablemente. Oficialmente se inaugura el 30 de Mayo de 1978.

El Palacio Episcopal, espacio que alberga este Museo, es un edificio de finales del siglo XVI, construido siguiendo el modelo de la casa señorial aragonesa de la época. El edificio sufrió una reforma importante en el siglo XIX (1896) en la que se eliminó casi la totalidad de la construcción original, conservando las fachadas y otros elementos del interior, como los tres artesonados de la construcción primitiva y una capilla barroca.

Este edificio fue remodelado con el fin expreso de albergar esta colección de arte diocesano, conservando su identidad histórica y monumental compatibilizándola con en el desempeño de sus nuevas funciones. En el año 1999 se iniciaron los trabajos de remodelación del Palacio Episcopal y el museo fue inaugurado en 2010.

El edificio está planteado en cinco niveles con una utilización polivalente, destinando la mitad de su superficie al uso de museo. La otra mitad está destinada al resto de los servicios, tanto diocesanos como municipales.

En sus 900 m2 expositivos, el museo presenta al público valiosos ejemplos de imaginería religiosa en esculturas y pinturas que van desde el primitivismo del románico pirenaico hasta la sofisticación del barroco, mostrando la expresión de un sentimiento religioso local. El espacio del museo se encuentra distribuido en tres niveles articulados verticalmente a través de un gran espacio central ubicado en el lugar donde se encontraba el antiguo patio del palacio. Está cubierto por un gran lucernario que constituye la entrada principal de luz natural del edificio.

La planta baja funciona como zona de recepción y distribución a las distintas áreas del museo. Ahí encontramos el hall de acceso, la sala de exposiciones temporales y un auditorio.

La planta primera y bajo cubierta están destinadas a albergar la exposición permanente del museo. En ambos niveles las salas de exposición se disponen alrededor del espacio central antes mencionado. De esta manera en cada planta encontramos una galería principal, estrecha y alta, en forma de «L» que recorre la fachada norte y oeste del edificio y otras salas menores que complementan dichas salas. Dos de las salas menores ubicadas en planta primera tienen un carácter más independiente ya que se encuentran separadas de la circulación natural que se genera entre los espacios mayores.

En las zonas interiores, el proyecto arquitectónico plantea espacios neutros que resalten las piezas a exponer, utilizando acabados de madera en los suelos, paredes blancas desprovistas de ornamentos arquitectónicos que condicionen la colocación de las piezas, a excepción de los elementos históricos restituidos.

Colecciones

La exposición permanente está distribuida en las siguientes áreas temáticas:

La expansión del cristianismo
Entre los siglos X y XII, el cristianismo afianza un proceso de expansión territorial, en un progresivo desplazamiento de la frontera musulmana hacia el sur, que trajo consigo la fundación de nuevas iglesias.

Primera expresión de la imagen sagrada
En los primeros siglos de cristianización, la representación de imágenes desempeñó un importante papel como vehículo de evangelización y transmisión de la fe.

La devoción popular en la Baja Edad Media
En el contexto rural de la mitad norte de la diócesis, la imagen sagrada manifiesta tendencia hacia una expresión más humanizada, fruto de un sentimiento de religiosidad popular que caracterizó la Baja Edad Media.

Un taller de pintura gótica
En torno al siglo XV se desarrollan los talleres de producción de tablas pintadas, vinculados a núcleos de población notables, como indicativo de su creciente desarrollo y de su importancia como ejes de la vida
económica y cultural de la zona.

La indumentaria religiosa
Durante la Baja Edad Media y principio de la Edad Moderna, la producción de ornamentos para la liturgia experimenta una progresiva sofisticación técnica y estética caracterizada por el enriquecimiento de
los materiales y una abundante decoración.

La abundancia de imágenes religiosas
El final de la Edad Media asiste a un incremento en la producción de imágenes religiosas en las que predomina la representación de santos, ángeles y otros protagonistas de la doctrina católica.

La imagen religiosa en el siglo XVI
En el tránsito al siglo XVI la Iglesia determina la conveniencia de unas determinadas características para la imagen sagrada, basadas en la corrección estética y formal de la representación.

El esplendor al servicio de la liturgia
Durante el siglo XVI, la comarca de Barbastro y su capital conocieron un período de esplendor artístico con la construcción de la catedral, finalizada en 1533, y la creación del obispado en 1571.

Las directrices emanadas de la Iglesia
En el marco ideológico del barroco, la diócesis reafirma su personalidad cristiana favoreciendo la implantación de las directrices acordadas en el Concilio de Trento. Celebrado en períodos discontinuos entre 1545 y 1563, el Concilio de Trento supone el refuerzo de las concepciones morales y religiosas de la iglesia frente al movimiento iconoclasta del protestantismo.

Las parroquias de la diócesis
Como consecuencia de la creación del obispado de Barbastro en su segunda etapa,
a partir de 1571, asistimos a la reestructuración de la red parroquial de la diócesis con la construcción de nuevas iglesias y la reforma de otras ya existentes.

La Iglesia Rural
En la diócesis existen un gran número de iglesias de reducido tamaño que, distribuidas por el conjunto del territorio, evidencian una intensa actividad cristiana en el mundo rural.

La Iglesia Colegial
La iglesia colegial ocupa un lugar intermedio dentro de la jerarquía de los templos cristianos, desempeñando funciones comunes a las parroquiales y a las catedralicias, sin llegar a cubrir las competencias finales de estas últimas.

La Catedral
Las catedrales son importantes edificios religiosos donde se ubica la cátedra o sede desde la cual el obispo ejerce su función de maestro de la fe y pastor espiritual de una diócesis.

Bienes de las parroquias del Aragón Oriental

Desde marzo de 2021, el Museo Diocesano Barbastro-Monzón custodia los 111 bienes eclesiásticos, de 43 parroquias orientales de Aragón, retornados desde Lérida tras más de 25 años de litigios.

Destacan obras como los frontales de Sant Hilari de Buira y de San Vicente Treserra, la Virgen María con el Niño de Zaidín, varias piezas de Roda de Isábena, el retablo de Santaliestra, el cuenco de Benavente, o los retablos de Binaced y de Algayóm. La colección se compone además de notables piezas de orfebrería y metalistería, pinturas, esculturas, muebles, libros e indumentaria litúrgica.

Recursos didácticos

Consultar la oferta de talleres didácticos en https://museodiocesano.es/talleres-didacticos/

Contacto

Plaza Palacio, 1. 22300 Barbastro (Huesca)

974 315 581

Martes a Viernes de 9 a 17. Sábados de 10 a 13 y 16 a 19. Lunes Cerrado

info@museodiocesano.es

Acceso

Accesibilidad:

El museo es accesible a personas con discapacidad física, auditiva, visual y orgánica

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