Camino de Santiago en Aragón. Camino Francés

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La leyenda que situaba la tumba del apóstol Santiago en los confines del mundo y su hallazgo en la España de hace ya más de mil doscientos años, forjó el inicio de la corriente peregrina que ahora denominamos el Camino de Santiago. La peregrinación a Santiago permitió la consolidación de la religión cristiana; la formación de núcleos urbanos y la cohesión de territorios; la construcción de puentes, monumentos y edificios y grandes aportaciones económicas.

En lo que hoy conocemos como Aragón, los senderos hacia Santiago de Compostela fueron varios: unos atravesaban los Pirineos por diversos puertos, otros dibujaban itinerarios por el Valle del Ebro y Cinco Villas o provenían del sur turolense, el Maestrazgo y Alcañiz. Todos confluían en Navarra.

El llamado Camino francés, prolongación de la Vía Tolosana, cruzaba los Pirineos procedente de Toulouse. El tramo aragonés comienza en el puerto de Somport, y a lo largo de casi 100 kilómetros, atraviesa quince términos municipales con un rico legado patrimonial protagonizado por grandes obras del románico así como destacados vestigios y conjuntos histórico artísticos.

El Camino reforzó las comunicaciones con el norte de Europa y su trayecto está muy vinculado a los lugares que vieron nacer primero al condado y luego al reino de Aragón. En origen, el paso primitivo se realizaba por el puerto de Palo, en el valle de Echo. Fue el monarca Sancho Ramírez (siglo XI) quien potenció el uso del puerto de Somport, más cómodo y asequible, para atravesar los Pirineos. La construcción del hospital de Santa Cristina de Somport y el hecho de que Jaca se convirtiera en ciudad hicieron que el camino se impusiera por esta ruta desde el siglo XI.

Siguiendo el curso del río Aragón se crearon núcleos de población así como infraestructuras que facilitaban el viaje, el auxilio y la atención física y espiritual de los peregrinos. Destacan en la ruta valiosos ejemplos de arte románico, primer estilo internacional europeo, que se expandió a lo largo del Camino. La catedral de san Pedro de Jaca y el monasterio de San Juan de la Peña son piezas clave dentro del Camino aragonés y dos joyas del románico español. Además, sobresalen por su gran calidad artística y su importancia histórica el monasterio de Santa Cristina de Somport, la iglesia de San Adrián de Sásabe y la de Santa María de Iguácel o las iglesias de Santa María y San Caprasio en Santa Cruz de la Serós.

El Camino Francés se encuentra también salpicado de múltiples construcciones como castillos, fortalezas, puentes, hospitales o albergues, que tenían como objetivo defender el territorio así como de dar protección y facilitar el recorrido a peregrinos, viajeros, comerciantes o tropas. En Aragón se conservan numerosos ejemplos de gran valor histórico-artístico, en un marco natural incomparable.

Recuperación y puesta en valor

El camino francés a su paso por Aragón vivió su esplendor durante la Edad Media y cayó en el abandono a partir del siglo XVI. Hoy, la rama aragonesa del camino francés o histórico, sigue siendo la misma gracias al trabajo de  de estudiosos o el interés de ciertas instituciones y asociaciones de amigos del camino durante el siglo XX. En 1962, el Camino de Santiago fue declarado Conjunto Histórico Artístico y a partir del Año Santo de 1965 los viejos caminos volvieron a ser transitados por peregrinos. En 1987 el Consejo de Europa le otorgó el distintivo de primer Itinerario Cultural Europeo y en 1993 la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial por su valor como ruta de peregrinación, vía de difusión cultural y lugar de encuentro de culturas.

 

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