Panificación

Se vincula la panificación a Alcañiz por la relevancia del pan en el Bajo Aragón, no sólo gastronómicamente por el Chirigol o pizza aragonesa, sino por la extensión de la celebración de las panbenditeras.

El pan es un alimento vinculado al simbolismo de la fertilidad y del eterno retorno manifiesta muchas implicaciones rituales desde el cristianismo, como ofrenda en las panbenditeras, el reparto del pan de pobres, pan de muerte en los banquetes funerarios. Besar el pan al caer, hacer la cruz sobre la masa para que subiese…

La extensión cerealística de Aragón en sus labores agrícolas de siembra, siega, trilla y aventado tiene su correlato en los espacios vinculados a estas actividades: silos, eras, graneros, molinos harineros, masadería, horno y bienes muebles como el trillo, retavillo, pala o forca y el librador, tajador, cedazos, arca cernedora, torno cernedor, artesa, moldes, maseros, cuencos, orón o palloza. La masa cereal se elabora con múltiples ingredientes en forma de panes, toras, farinetas, gachas y dulces como cocas, pintaderas, hornazos, pan quemado, empanadicos, torta de recao, migas, culecas…

Desde el Neolítico destaca nuestro territorio en el cultivo del cereal, como en todo el mundo mediterráneo, acticidad personificada en los mitos del Eterno Retorno, de dioses que mueren al igual que la naturaleza y reviven cada primavera, de ahí la vinculación del huevo y las tortas. Las culturas precristianas especialmente los griegos y sus procesiones oferentes a ceres y Démeter, aprecen un trasfondo de las panbenditeras en Aragón. Los romanos lo tiene muy presente en las ceremonias funerarias y el cristianismo lo víncula a la Última Cena y el sacrificio de Cristo. Alusión al pan de caridad tenemos en la denominación de la iglesia zaragozana de San Juan de los Panetes.

Historia

Referencia documental

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